St. Joseph Church
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Pro-Life Ministry

Welcome to the St. Joseph Parish Pro-life Ministry. We want to share "Hope and Healing" and remind you that You are Not Alone. 

Useful numbers to know:

Rachel Vineyards 626-290-8333, Options United 877- 398-7734

At the parish you can call Dalia 310-259-2115, Ernesto 310-259-1911, Alejandra 310-940-6105

Bienvenidos al ministerio Provida de la Parroquia de San José. Queremos compartir "Esperanza y Sanación" y recordarles que  "No están solos".

Números muy útiles a recordar: Viñedos de Raquel 626-290-8333, Opciones Unidas 877-398-7734

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En la parroquia puede llamar a Dalia 310-259-2115, Ernesto  310-259-1911, Alejandra 310-940-6105

Testimonio - Ella

 

Hace 17 años cuando mis ojos estaban vendados en la oscuridad, llena de miedos con 3 niños pequeños quedé embarazada y decidí escuchar las mentiras que el mundo y los doctores me decían, que la mujer es dueña y de su cuerpo y puede decidir por ella. Al hacerme la prueba de embarazo en la oficina del doctor lo primero que me preguntaron fue: ¿piensas continuar si la prueba resulta positiva? Tristemente yo dije No!.

 

Tuve un aborto y mi vida cambió desde ese momento, todo eso que los Doctores no me dijeron, culpabilidad, tristeza, coraje, fueron unos de los muchos síntomas post-aborto que sufrí, pero en especial un divorcio espiritual con Dios, pues juzgaba, que yo no era digna de su perdón.

 

Así viví mi vida por muchos años. Un día por fin escuché y abrí mi corazón a Dios y escuché de un retiro de Sanación llamado Viñedos de Raquel, para mujeres y hombres que han tenido un aborto provocado. Jamás imaginé que existiera algo así. Asistí a este retiro donde comenzó la sanación, acepté que por más grande que sea mi pecado más grande es la misericordia de Dios. 

 

Y el día de hoy lucho por ayudar a otras mujeres a dar ese sí a la vida.  

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Testimonio de EL

 

Soy un hombre casado, tengo 46 años. Dios me ha bendecido con 6 hermosos Angelitos, 2 de ellos ya regresaron a la casa del padre.

 

Cuando tenía 29 años ya contábamos con 3 hermosos hijos, para ese entonces yo andaba navegando en lo que el mundo me ofrecía y la plena libertad de hacer lo que me viniera en gana. Recuerdo un dia cuando mi esposa me dijo que estaba embarazada, mi reacción fue muy fría, pues no esperaba lo que escuché de mi esposa. Dado a la situación económica que en esos momentos pasábamos y muchos otros problemas, esta noticia me cayó como un balde de agua fría. Con este hijo por venir ya serian 4 en la familia. Pero en ese momento tuve miedo y mi falta de compromiso y de responsabilidad no me dejaron actuar de la manera correcta. Fué entonces que mi esposa me dijo que no quería tener el bebé, y quizá por la vida que le daba no fui lo suficientemente maduro para hacerme responsable y apoyarla en esos momentos de incertidumbre que ella pasaba. Convencidos que era lo mejor para el bebé decidimos abortarlo. No se si fue el dolor o los problemas los que poco a poco me fueron hundiendo más y más en la oscuridad. Me sentía poco hombre por lo cometido, y mi temor de ser criticado o juzgado por la sociedad me llevaron a guardar este dolor muy dentro de mi corazón.

 

Después de un par de años mi esposa me sorprendió nuevamente diciéndome que estaba embarazada otra vez. Unas semanas después, mi esposa y yo tuvimos unos desacuerdos al punto de gritarnos y criticarnos, yo a través de mi enojo le dije que no quería el bebé, que lo abortara, que al cabo ya lo hizo una vez que da otra más. Ella con llanto me dijo: "si eso es lo que quieres eso voy a hacer". Le pusimos punto final a nuestra discusión y al dia siguiente me fui a trabajar. Al regresar la encontré llorando amargamente pues ya había ido a hacerse el aborto. Lloré fuertemente, en mi mente me preguntaba ¿qué fue lo que pasó? ¿acaso no fue suficiente dolor lo que sufristes? ¿porque lo permitiste nuevamente? ¿acaso no eras los suficientemente hombre para defender esas dos pequeñas criaturitas que solo estaban pidiendo una oportunidad de vivir?

 

Ya han pasado 17 años y solo Dios sabe el dolor que he llevado en mi corazón. Dios es tan bueno y generoso en su misericordia, que un día entré a la iglesia y frente a Cristo empeze a llorar. 

 

Hace apenas unos meses por medio de mi esposa asistimos a un retiro llamado "VIÑEDOS DE RAQUEL".  El estar ahí me ayudó a estar mucho mejor. Uno de los ejercicios en donde pude abrir mi corazón y expresar mi amor hacia mis hijos fue a través de una carta en la cual yo les pude pedir perdón. Ahí se los entregué a Dios, le pedí que los cuidara, y por fín pude ponerle nombre a mis dos angelitos. Dios es grande y cuida con amor y paciencia a mis hijos, y estoy convencido que el estará con ellos hasta que yo tenga el privilegio de besarlos y abrazarlos.

Testimony - Hers

 

17 years ago when my eyes were blinded in the dark, full of fears with 3 young children I got pregnant and decided to listen to the lies that the world and the doctors told me, that the woman owns her body and can decide for her. When I was tested for pregnancy at the doctor's office, the first thing they asked me was: do you plan to continue if the test is positive? Sadly I said No!

 

I had an abortion and my life changed from that moment, all that the Doctors did not tell me, guilt, sadness, upset, were one of the many post-abortion symptoms I suffered, but especially a spiritual divorce with God, as I judged, that I was not worthy of his forgiveness.

 

That's how I lived my life for many years. One day I finally listened and opened my heart to God and heard of a healing retreat called Rachel's Vineyards, for women and men who have had a miscarriage. I never imagined that something like this existed. I attended this retreat where healing began, I accepted that regardless how great my sin is, even greater is the mercy of God.

 

And today I fight to help other women say yes to life.

 

HIS testimony

 

I am a married man, I am 46 years old. God has blessed me with 6 beautiful little Angels, 2 of them have already returned to the father's house.

 

When I was 29 we already had 3 beautiful children, by then I was navigating in what the world offered me and the full freedom to do whatever I wanted. I remember one day when my wife told me I was pregnant, my reaction was very cold, because I did not expect what I heard from my wife. Given the economic situation we were going through at that time and many other problems, this news fell like a bucket of cold water. With this son to come there would already be 4 in the family. But at that time I was afraid and my lack of commitment and responsibility did not let me act in the right way. They were days of anguish because I did not know how to deal with this situation. It was then that my wife told me that she did not want to have the baby, and perhaps because of the life she gave me, I was not mature enough to hold myself accountable and support her in those moments of uncertainty she was going through. Convinced that it was the best for the baby we decided to abort it. I don't know if it was the pain or the problems that gradually plunged me deeper and deeper into the darkness. I felt little man for what was committed, and my fear of being criticized or judged by society led me to keep this pain deep inside my heart.

 

After a couple of years my wife surprised me again by telling me she was pregnant again. A few weeks later, my wife and I had some disagreements to the point of shouting and criticizing each other, I told him through my anger that he did not want the baby, to abort him, that he already did it once he gives another. She cryingly told me: "If that's what you want, I'll do it." We put an end to our discussion and the next day I went to work. When I returned I found her crying bitterly because she had already had an abortion. I cried loudly, in my mind I was wondering what happened? Wasn't it enough pain that you suffered? Why did you allow it again? Were you not man enough to defend those two little creatures who were just asking for a chance to live?

 

17 years have passed and only God knows the pain that I have carried in my heart. God is so good and generous in his mercy, that one day I entered the church and began to cry before Christ. I needed help, nobody understood my feelings, I felt empty.

 

Just a few months ago, through my wife, we attended a retreat called "VIQUEDOS DE RACHEL". One of the exercises where I could open my heart and express my love for my children was through a letter in which I could ask for forgiveness. There I gave them to God, I asked him to take care of them, and finally I could name my two little angels. God is great and takes care of my children with love and patience, and I am convinced that he will be with them until I have the privilege of kissing and hugging them.